El Evangelio no es Indulgente


Era el año 1791 en Estados Unidos cuando se estableció un impuesto a los licores con el fin de ayudar a pagar una deuda nacional que cada vez era más grande. Era de esperar que los destiladores no se quedarían con los brazos cruzados, y mas temprano que tarde comenzaron a protestar tomándose algunas calles en Pennsylvania. Todos sabemos que esos movimientos crecen como la espuma y rápidamente formaron una especie de rebelión armada que fue conocida como la Rebelión del Whisky. El Presidente George Washington llamó a cerca de trece mil soldados para reprimir completamente dicha rebelión y reafirmar la autoridad de un gobierno en formación. Finalmente los líderes de la rebelión fueron capturados y acusados ni mas ni menos que de traición.

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La Nueva Realidad


Hoy, en tiempos de pandemia, una de las frases más frecuentes que se oyen pronunciar por los medios de comunicación es “Nueva Realidad”, refiriéndose a que muchos factores de nuestro vivir han cambiado inevitablemente.

Tienen cierta razón al decir que algunas cosas han cambiado y otras en breve cambiarán, como es el caso del sistema económico. Estoy convencido que los códigos QR tendrán una revolución nunca antes vista en lo que a pagos se refiere. La manera acostumbrada de realizar transacciones económicas cambiará, y cada vez estamos más cerca de no usar dinero líquido como tal, hoy por fines de prevención de contagio de una enfermedad.

Hemos visto cambios muy grandes en la manera de ganarnos la vida. Ya habíamos escuchado eso de trabajar desde casa, pero hoy para muchos se ha convertido en una nueva realidad nunca antes imaginable. Otros han perdido el empleo o el negocio propio ha quebrado, y tendrán que reinventarse completamente para llevar el sustento diario a sus hogares, buscando nuevas maneras de trabajar o emprender.

Hace unos meses el salir de casa sin el celular era inaudito, hoy sigue siendo casi indispensable, sin embargo, le ha quitado con creces el lugar la mascarilla. Hoy sin mascarilla el panadero no te quiere atender, al banco no puedes ni entrar, ni a ningún otro comercio donde un ser humano está atendiendo al público. Hoy tenemos que acostumbrarnos que la nueva sonrisa está en los ojos, que salir de casa sin la mascarilla es como no salir, que encontrarse con alguien en el camino puede ser cuestión de contagiarse o no, y eso convertirse en vida o muerte.

No cabe duda que la manera de relacionarnos entre nosotros ha cambiado. El abrazo, el beso y el apretón de mano son prácticamente maneras de saludarnos del pasado, que no tienen cabida en esta nueva realidad. El compartir comida con tu propia familia (que no vive bajo el mismo techo) es impensable por el temor de poder contagiarla, ya ni se diga el cenar con tus amigos, o compartir un café después del trabajo.

Los alumnos y profesores también han tenido que manejárselas sin verse físicamente, donde las computadoras, las tablets y los celulares se han convertido en los nuevos salones de clase. También para las empresas ha cambiado la manera de reunirse, las aplicaciones de Zoom, Teams, y otras son lo más cercano a una sala de reuniones.

El ir de compras también ha cambiado, ¿has visitado un supermercado en estos días? ya te das cuenta de qué vienen esos drásticos cambios. Colas, distancia entre personas, alcohol gel, mascarillas, caretas, y una psicosis de no tocar nada y no encontrarte con alguien que esté estornudando.

Y puedo seguir mencionando muchas actividades que han cambiado, y que no nos quepan duda que seguirán cambiando; sin embargo ante todos estos cambios, hay una realidad que no cambia, que sigue inalterada y tan viva como siempre, esa realidad es Dios.

Dios no cambia, Dios es el mismo para siempre, y nuestra relación con Dios siempre debe ser más cercana cada día, esa tendencia no debe cambiar a pesar que muchas cosas a nuestro rededor sean diferentes.

Tú siempre necesitas a Dios, tú siempre necesitas el perdón de Dios, tú siempre necesitas la gracia de Dios, y sobretodo tú siempre necesitas un amigo fiel en quien confiar.

¡Qué bueno es saber que Dios siempre ES! No dejes de leer la Biblia, no dejes de hablar con Dios, no dejes de ayudar a tu prójimo. Esos principios no deben cambiar en esta no tan nueva realidad.

Puedes escuchar esta entrada en el Podcast Notas Vida en la siguiente dirección: https://anchor.fm/notasvida

Dios no llama a los capacitados


Tengo muchos años de visitar regularmente una iglesia cristiana evangélica, y esa experiencia me ha dado la oportunidad de conocer muchísimas personas, de convivir, y poder intercambiar más que un “hola”. Hay algo que siempre me sorprende de una manera muy grata: ver el desarrollo de estas personas que, de una manera genuina, se transforman en barro y permiten que las manos de un Alfarero amoroso les de la mejor forma.

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La clave para minimizar el daño


“Errar es de humanos” dicen por muchos lados. Es una frase muy común y acarrea una gran verdad la cual es que todos nos podemos, y nos debemos, equivocar. Solo errando es como finalmente damos en el blanco y aprendemos. Las cosas rara vez salen bien a la primera.
Está claro que todos nos equivocamos y es maravillosamente una verdad que nadie puede refutar en este mundo lleno de tanta relatividad. Sin embargo, a pesar que todos “metemos la pata”, no todos lo aceptamos, y ese detalle hace una gran diferencia.
Debemos entender que los errores son necesarios para progresar, y es inevitable equivocarse cuando recorremos el camino a nuestras metas.

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Nuestro mayor Activo en esta cuarentena


Hola a todos, estamos a 14 de mayo y supongo que la mayoría está que se muere de ganas por salir de casa. Yo tengo la “fortuna” de ir al trabajo todos los días y me distraigo un poco, pero no creas, a veces da temor salir en estas circunstancias.
Hoy escribo para todos aquellos que ya se pasearon por todas las series y películas de Netflix, que Facebook les causa desesperación total, y el Twitter les enoja por ver a tanto político tener la razón en todo y en nada.
Quiero decirles que si estás sano y con comida eres dichoso ya que queriendo o sin querer nos han dado toneladas del recurso o Activo más valioso para todos nosotros: el tiempo.
Nos hemos quejado antes de la pandemia y vociferábamos a los cuatro vientos que no teníamos tiempo para nada. Hoy de una u otra manera LO TENEMOS, tenemos tiempo. Quiero mostrarte algunas cosas que puedes hacer con ese vital recurso. Ahí vamos:

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