Miedos Conquistados


Salmos 34. “4Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores”.

Pueda que en nuestra vida hayamos tenido éxito simplificando unas áreas importantes, y probablemente podamos lucir bien por fuera. Pero si el miedo corre a sus anchas debajo de la superficie, estamos a punto de derrumbarnos igual que una pared podrida. Simplificar nuestras vidas también significa eliminar los focos de miedo allá donde acechen.

A Dios le gusta que el hombre viva sin miedos, experimentando paz. Si ponemos atención, desde Génesis hasta Apocalipsis encontramos una y otra vez referencias que dejan marcado el deseo de Dios de un mundo libre de miedo y lleno de paz.

En Números, Dios ordena a Moisés que dé esta bendición que encontramos en Números 6. “22Jehová habló a Moisés, diciendo: 23Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles: 24Jehová te bendiga, y te guarde; 25Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; 26Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz”. La paz fue uno de los últimos dones que Jesús impartió a Sus discípulos antes de su asunción. Juan 14. “27La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Un poco más adelante en el mismo evangelio podemos leer en Juan 16. “33Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. También podemos observar que Juan y Pablo se refieren a shalom en su comunicación a la iglesia primitiva. Filipenses 4. “6Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. y leamos también las hermosas palabras de Juan en 1 Juan 4. “17En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. 18En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”. Esto es una muestra pequeña de los muchos pasajes bíblicos que hablan acerca de shalom. Esto deja claro que Dios desea paz para el mundo. El miedo no puede gobernar en los corazones de la gente que permite que Dios reine completamente.

Con todo esto surge una pregunta: ¿Dónde está la paz? Si nos sinceramos podemos encontrar unos focos de miedo escondidos en nuestro interior. Yo tengo varios miedos. Conozco muy pocos que andan por ahí con “una paz que sobrepasa todo entendimiento” en sus corazones. ¿Qué será que muy pocas personas experimentan paz?

El miedo es la muralla que impide la entrada a la paz, y es un repelente para tener una vida simplificada. El miedo te hace débil. De nada vale simplificar los calendarios, nuestras relaciones, las finanzas, y cosas por el estilo; cuando el miedo atropella, todo se derrumba. No importa lo fortalecidos que luzcamos por fuera, nos quebraremos si el miedo se ha colado bajo la piel de nuestra vida.

Todos tarde o temprano nos topamos con destructores de paz que nos roban el shalom que Dios quiere para los suyos. Los destructores de paz son fuerzas o circunstancias que sacuden nuestra tranquilidad interior. Se inmiscuyen dentro de nosotros sin tener invitación a pasar. Incitan al miedo y causan ansiedad. Y cuando tratamos de no prestarles atención, toman más fuerza y nos ponen en riesgo de derrumbe. Algunos de estos destructores de paz son: la crisis de una relación, malas noticias inesperadas, la presión económica, un fracaso moral, la muerte acechadora. Es probable que estemos atrapados en alguno de ellos ahorita.

Malas noticias inesperadas

Un telefonazo, una carta, un correo electrónico marcado como “urgente”, los resultados de unos exámenes médicos, un timbrazo un domingo en la tarde, una carta de despido un treinta de mes. En pocos segundos, las malas noticias te golpean en la cara, y las tranquilas aguas de tu mansa vida se convierten literalmente en un tifón. Ahora la tragedia y el caos quieren reinar. Desearíamos retroceder el reloj y deshacer lo que ha pasado, pero ya no tenemos control, shalom se ha marchado.

Fracaso moral

Cuando cruzas una importante frontera moral, la ola de miedo, remordimiento, culpa y vergüenza que inunda tu alma arrasa con cualquier sensación de paz que alguna vez hubo allí. La última vez que cedimos ante cierta tentación, nos sentimos tan culpables delante de Dios, tan llenos de ansiedad y vergüenza, que le confesamos el pecado y le decimos: “Señor, esto nunca volverá a pasar. Voy a vivir en tus caminos. No volverá a pasar”.

Sin embargo cuando la tentación te coquetea nuevamente, haces el mismo salto mortal en el mismo abismo. Te pones furioso contigo mismo, y te sientes sucio y avergonzado. Esa idea de paz con Dios se ve muy distante y perdida para siempre. Surgen las palabras juicio, vergüenza, esconderse, secreto y miedo. Pocas cosas hacen pedazos nuestra paz como un fracaso moral.

Mortalidad inminente

Todos algún día llegaremos a un momento en que nos enfrentaremos cara a cara con nuestra propia mortalidad.

Es probable que ya vivas con serias dificultades físicas. Pueda que haya un informe médico un tanto negativo escondido en casa. Quizá has llegado a la mediana edad y te das cuenta que ya no eres un jovencito con toda una vida por delante. O pueda ser que hayas llegado a una edad donde difícilmente llegarás a cumplir diez o cinco años más. ¿Cómo dejar que la paz de Dios reine cuando sabemos que pronto nos vamos a morir? Esa es una fuerte tensión para muchos. Una inminente mortalidad puede ser una destructora de la paz.

Los destructores de paz como las malas noticias, las malas rachas económicas, las crisis relacionales, los fracasos morales y nuestra inminente mortalidad tienen un alto poder de evitar que la paz de Dios se establezca en nuestras vidas.

Pero, ¿qué haces cuando un destructor de paz irrumpe en tu vida? ¿Abandonas la idea de paz? ¿Te resignas a vivir con un grado comedido de miedo y la sensación siempre presente de ansiedad?

Creo que podemos hacerlo muchísimo mejor. Puedes vivir en shalom a pesar de los destructores de paz que intentan soterrar tu vida. Puede ponerte en pie y luchar.

Miedo Constructivo

Sonará chocante lo que diré, pero a veces el miedo es algo bueno. No se debe luchar contra algunos miedos; se les debe hacer caso. Son los miedos constructivos. Cuando te pone nervioso manejar un auto en una noche de tormenta, este miedo permite que no te vayas a estrellar. Cuando te preocupas por un examen de la escuela, sea como sea ese miedo te motiva a prepararte mejor. Un poco de miedo te ayuda a valorar una oportunidad.

Cuando evitas con éxito una tentación porque temes el daño que podría causar, ese miedo te mantiene alerta y centrado en las consecuencias de tus acciones.

Sé perfectamente que hemos fallado a la hora de hacer caso a la sabiduría que nos da los miedos constructivos, sobretodo cuando somos jóvenes. Yo hace algunos años cometí la estupidez de arriesgar mi vida cruzando un hoyo profundo a través de un tronco. En ese instante me pasó igualito que el rey Belsasar en Daniel 5. “6Entonces el rey palideció, y sus pensamientos lo turbaron, y se debilitaron sus lomos, y sus rodillas daban la una contra la otra”. Este rey estaba “muerto de miedo”, igual que yo solo de pensar que tenía que cruzarlo nuevamente.

El miedo constructivo no solo nos advierte de daños físicos, sino que también intenta alertarnos de daños más profundos y espirituales. Mateo 10. “28Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”. La verdad que debemos vivir con un ojo puesto en la eternidad. El verdadero éxito finalmente es acabar en el cielo.

Miedo Destructivo

Este tipo de miedo a diferencia del constructivo, nos paraliza, no nos protege de peligros razonables ni nos llama a ponderar la eternidad con actitud seria. Este miedo merma nuestra calidad de vida. Silencia nuestro gozo, y nos roba la satisfacción. Imagina a Pablo, temiendo la resistencia o el rechazo, eligiendo estar guardado sano y salvo en su casa en vez de dirigirse a los viajes misioneros que llevaron el mensaje de Jesucristo a muchos lugares.

Imagina a un David con miedo de lo que le podía hacer el gigante. Imagina a los amigos de Daniel con miedo de morir en el horno de fuego. Pablo nos dice en 2 Timoteo 1. 7Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. Dios no quiere timidez en ti, quiere que vivas con un espíritu de poder, amor y una mente serena. Él quiere ayudarte a conquistar las preocupaciones fatigadoras que nos ahogan.

Cuando tú haces tu parte, Dios hace la Suya. Prepárate para el trabajo duro. Debemos de comprender el origen del miedo. Debemos entender también cómo exponer las mentiras del miedo. El miedo prospera en el engaño. Juan 8. “44Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”. También debemos aprender a cómo afrontar el miedo cara a cara.

El único camino por el que derrotarás tu miedo es sosteniéndote a la mano de Dios y enfrentarte a lo que temes. Finalmente hable palabras de verdad. La verdad vence, siempre. Salmos 34. “4Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores”. Mire las palabras que Dios le dijo a Josué en Josué 1. “5Nadie te podrá hacer frente. en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé”.

Y por favor NO dejemos de orar. Presenta tus peticiones a Dios. Dile a Dios exactamente qué quieres que haga. Si tienes duda en algo en tu vida, díselo a Dios, habla con Él.

Es hora de que te enfrentes a tu miedo. Has sufrido demasiado tiempo bajo la tiranía de la ansiedad y el miedo. Haz de hoy un momento decisivo de tu vida.

2020 Noviembre 15. Domingo 07 am, un sermón de Josué M Guzmán. Predicado en Misión Buenas Nuevas.

Deja Espacio para el Perdón


Lucas 23. “34Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

Es imposible, escúcheme bien, imposible que pueda vivir en este mundo sin ser agraviado. ¿Alguien puede levantar la mano que no haya sido agraviado? Todos hemos sido agraviados, lastimados, maltratados, perseguidos u ofendidos.

Muchas veces subestimamos el verdadero costo de un agravio. Pensamos que podemos seguir adelante en la vida sin que nos afecten las problemáticas y las fracturas con las personas que nos importan. Los fracasos relacionales nos debilitan, nos merman fuerzas. Estos eventos cautivan nuestra cabeza y corazón, y están sobre nosotros como una nube oscura llena de tormenta.

Hay personas que tienen un historial de relaciones rotas en la vida, que cuando tienen un malentendido o alguien sale herido, hacen poco o nada por arreglar las cosas. ¿Y qué dicen? Que resolver las cosas lleva demasiado tiempo y energía, sin embargo la huella en su camino es devastadora.

Es mucho mas eficiente, además que trae paz a la mente y satisfacción a la vida, sanar una ruptura relacional en vez de dejarla ignorada y evitarla. Es imposible vivir vidas simplificadas con relaciones rotas.

Siempre lo que hay dentro finalmente sale

Jesús es el experto número uno en relaciones rotas. Jesús, sufriendo sus últimos momentos de vida clavado en la cruz , ofrece palabras de reconciliación a todos lo que le acusaron injustamente y por detrimento le declararon culpable, es decir la gente que le estaba matando. Lucas 23. “34Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. ¡Qué preciosa oración llena de bondad! No es muy larga, de hecho solo tiene ocho palabras. Estas pocas palabras han sacudido corazones de los que las leen.

Justo en el momento del agravio, Jesús perdonó a los que le agraviaron, a los que lo mataron. Debemos recordar que los verdugos romanos no eran precisamente los niños de un jardín infantil. No eran personas modelos de comportamiento y buenas costumbres. Eran soldados de un imperio despiadado, que tenían violencia en sus venas, rabia en sus corazones y que los volvía aptos para ser ejecutores perfectos. En otras palabras, eran asesinos de profesión, algo así como criminales legalizados que les encantaba su oficio. Estos matones blasfemos golpearon a Jesús hasta dejarlo irreconocible, para luego clavarle clavos en manos y pies. Y si esto fuera poco, luego echaron suerte por sus ropas, y ya en la cruz se burlaron. Con todo ese escenario, que debió ser mucho más crudo de lo que lo puedo describir, Jesús colgado en la cruz, luchando por respirar, ensangrentado lacerado, desnudo, herido y completamente expuesto, perdonó.

¿Qué clase de impacto tuvo la breve oración de Jesús en los espectadores? Marcos 15. “39Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había expirado así, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios”. Y miren cómo después de unos años, el impacto de la oración lo reconocía Pablo en Romanos 5. “6Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos”. En algunas versiones dice “todavía éramos pecadores”. La oración que Jesús realizó mientras colgaba de la cruz dejó su marca en las bases de la fe cristiana. Cuando todavía éramos pecadores, en medio de nuestra tremenda transgresión a su humanidad, Jesús nos perdonó profundamente.

Vivimos en un mundo atestado de pecadores. De hecho yo soy uno de ellos, y un pecador en serie, repetitivo en ese accionar. Creo que igual que tú. Es natural en nosotros buscar estar delante de los demás, se nota al conducir un automóvil, sin embargo ese actuar causa daño a los que están a nuestro alrededor.

Responder a las ofensas

Ofensas menores

Hay ofensas que realmente son menores, donde el “agravio” no es más que un pequeño desliz, pero la parte ofendida perdiendo contacto completo con la realidad, se pone en modo “víctima”. A veces somos tan exagerados que queremos sentirnos modo “pobre criatura” con cualquier cosa, y andamos buscando un pretexto. Realmente deberíamos tener suficiente resistencia para no enojarnos o sulfurarnos cuando se nos crucen las irritaciones menores e insignificantes de la vida. 1 Corintios 13. “4El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;”. Este par de versículos exhorta a todo el que pregona ser seguidor de Cristo a que no seamos gente que “se enoje con facilidad”. Viviendo bajo la perpetua fuente de amor que es Dios, nuestros corazones deberían estar llenos de Su amabilidad, gracia y amor diarios que deberíamos tener suficiente paciencia y resistencia para no enojarnos por pequeñeces, por las injusticias de todos los días, los pequeños choques que suceden con la familia y amigos. De esta manera simplificamos la vida. No hagamos montañas de cosas infantiles. Déjalo ir. No te preocupes, puedes superarlo con facilidad, puedes perdonarlo fácilmente, puedes simplificar tu vida; aunque puedes hacer lo contrario y actuar como “víctima”, erigirte en tus “derechos” y hacer que todo el mundo sepa que te han ofendido. Es fácil permitir que la ira y el enfado salgan a la superficie. Si tienes la costumbre de ahogarte en un vaso de agua, averigua qué dispara tus reacciones desproporcionadas.

Heridas intermedias

Estos agravios son un tanto más complejos, ya que no son simples ofensas sin importancia, llevan consigo heridas justificadas que demandan una solución, una cura. En algún momento de nuestra vida caeremos en este tipo de ofensas irremediablemente, es parte de vivir en un mundo donde el pecado está presente.

A veces nos acercamos a alguien para contarle una dificultad de nuestra vida, y le pedimos en la confianza que guarde el secreto. Pero mas tardamos nosotros en decirle que sea prudente, que esa persona en tomar el celular y contarle a otra persona cercana a nosotros. ¿Nos molestamos? Tenemos una herida justificada, es una traición a todas luces, es más que una irritación menor. El que fue en un día un amigo de confianza se ha convertido ahora en la persona con la boca mas grande del mundo y nos ha comprometido con su falta de cordura y responsabilidad.

¿Qué merece el amigo con la bocaza del tamaño del océano? Es una pregunta legítima y encaja con el pensamiento común del mundo donde vivimos, al estilo del ojo por ojo del AT donde los ofensores merecen un castigo ¿verdad? Éxodo 21. 24ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe”. Lo malo de este pensamiento es que no da una satisfacción duradera y absoluta como el agraviado se imagina que recibirá. Centrar nuestros esfuerzos en una venganza definitivamente no es parte de una vida simplificada.

Perdonar no es un proceso sencillo. Perdonar significa estar consciente del daño recibido, sufrir lo que nos han hecho, y aun así al final liberamos a la otra persona, la dejamos ir, no por su bien, sino por el nuestro.

En este tipo de ofensas intermedias no hay una solución rápida. El perdón en el tiempo de Dios es la única puerta a la sanidad. Pueda ser que en estos casos el perdón lleve tiempo, pero al final del día es la única salida viable que genera paz.

Mateo 18. “15Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. No importa quién haya causado la ruptura relacional, tú debes dar el primer paso. No importa si es problema de la otra persona, o tu problema, o de ambos, o de ninguno; tú debes iniciar el intento de reconciliación. SI hay fricción en tu relación, o cualquier crisis, Jesús dice: Ve, da el primer paso.

Ojo, Jesús nos dice que vayamos solos, no hagamos un “pancho” antes diciéndole a todo el mundo lo que la otra persona nos hizo. No le cuentes a nadie los detalles de la problemática. Cuando te acerques a alguien que te ha herido, hazlo con un espíritu de reconciliación.

Injusticias que destrozan la vida

Este tipo de agravio son tan fuertes y profundos que destruyen la vida, puede ser una tragedia impensable que cambia tu vida. Por la misericordia de Dios, no todas las personas vivirán una ofensa de categoría 3 en su existencia.

La persona que sufre este tipo de agravio, no es que ya no sea la misma persona, sino que es la misma pero con un montón de dolor, y donde vaya lo lleva con él. Estos agravios son ocasionados por tragedias de muerte, por pérdidas y daños ocasionados a la humanidad de una persona por culpa de otra. Acá se dan los casos de las víctimas de abuso sexual que perdonan a sus abusadores, adictos recuperados enmendándose con la familia devastada que les perdonaron. Por lo gracia de Dios, el perdón genuino por las ofensas de esta categoría es posible. Es un trabajo duro, y difícilmente pasa de la noche a la mañana.

El perdón radical es poderoso. Corta la respiración. Un corazón normal buscaría venganza. Jesús fue el modelo de este tipo de corazones cuando perdonó a sus asesinos mientras lo estaban matando. ¿Qué transforma el corazón de esa manera? Comienza cuando experimentamos el perdón de nuestros propios pecados por medio de la Cruz de Cristo. Conocer nuestros defectos delante de un Dios santo nos capacita a su vez para elegir un perdón radical. Lucas 7. “47Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. 48Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados”. Comprender del todo el perdón radical que Dios nos extendió mientras éramos todavía pecadores supone a su vez un cambio de corazón. Es mucho más fácil ofrecer perdón a los demás cuando somos totalmente conscientes de cuánto nos ha perdonado Dios a nosotros.

Cuando tu corazón se llena a diario de la generosidad del Padre, comprendes las alternativas a la hostilidad, la amargura y la búsqueda de venganza. Para este tipo de ofensas el perdón es un proceso de por vida. No permitas que la falta de perdón te haga esclavo. Ayuda tener clara aquella oración de Jesús en la cruz. Lucas 23. “34Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

Cuando pasas de herido a sanado, pasas a una vida más simplificada.

2020 Noviembre 08. Domingo 07 am, un sermón de Josué M Guzmán. Predicado en Misión Buenas Nuevas.

Domina tus Finanzas


Lucas 19. “8Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado”.

Hoy mas que nunca el estrés económico tiene el poder de arrojar nuestras vidas al caos. El estar mal en nuestra economía nos deja prácticamente a la deriva frente a un dolor tan agudo y tan singular que es inexplicable. ¿Cuántos no hemos tenido miedo a contestar el teléfono o atender la puerta? ¿Cuántos hemos tenido pavor al abrir un sobre, o leer un correo electrónico por miedo a enfrentarnos a un cobro? ¿Qué tal el embargo de tu casa o de alguna pertenencia? Aunque estemos completamente llenos de energía, o lo bien planificados que estemos en la agenda, una vida caótica económicamente dará como resultado un disgusto acoso y asedio.

Cuando las deudas nos ahogan, nos vemos abrumados rápidamente. No hay modo de simplificar nuestra vida si la relación con el dinero está fuera de control.

¿Por qué tocar el tema económico? Quítese de la cabeza que lo que busco es lograr que ustedes den dinero a la iglesia. Lamentablemente hay muchos predicadores que lo único que buscan es el beneficio económico.

Al observar tantos versículos que abordan el tema del dinero, resulta obvio que a Dios le interesa nuestra salud financiera. Jesús habló sobre el dinero y su administración en sus parábolas. Es por esta razón que hoy traigo este tema a colación, y me alegra mucho el pensar que este mensaje puede hacer que un cristiano tenga una mejor relación con sus finanzas, y realmente simplificar posteriormente su vida. El estar económicamente ordenado y dejar a la guía de Dios las finanzas, genera paz a los corazones de las personas. Aquí no estoy hablando de ser rico o ser pobre, estoy hablando de manejar bien los ingresos que se perciben. He experimentado esa paz en mi propia vida, y también la quiero para ti.

Analicemos la vida de un hombre que tenía un serio problema con el dinero, y que lo iba llenando de culpa y vergüenza. Lucas 19. “1Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. 2Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, 3procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. 4Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. 5Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. 6Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. 7Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. 8Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. 9Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. 10Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. Si desde pequeño asististe a la iglesia, seguramente te recuerdas haber oído el nombre Zaqueo. Yo recuerdo que hasta una canción hay sobre este encuentro entre Jesús y Zaqueo. Al ver el relato de Lucas, me llamó la atención unos detalles que por años había pasado por alto sobre esta historia. El trasfondo emocional de su desordenada vida se abrió paso entre las grietas cuando se encontró con Jesús.

El doctor Lucas nos hace ver que Zaqueo era corto de estatura, y tuvo que subirse a un árbol para poder ver a Jesús. Parece muy sencillo y humilde este hombre, ¿verdad? Te hago esta pregunta: ¿Qué llevaría a un hombre rico al extremo de sacrificar su dignidad al subirse la túnica y trepar a un árbol en pleno día y con una multitud a su alrededor? ¿Por qué estaba tan desesperado en ver a Jesús?

En aquel tiempo casi en todo Palestina se había escuchado de Jesús por sus milagros. En los últimos dos años había sanado gente, echado fuera demonios, alimentar a miles con casi nada, y había convertido agua en el mejor vino del mundo. Pueda que Zaqueo era admirador de Jesús y buscaba un autógrafo. Pero Zaqueo fue mas allá, no dudo hacer el ridículo al trepar de un árbol, lo cual es un tanto desesperado si lo razonamos. Mi interpretación es que Zaqueo quería más que ver a Jesús, necesitaba ayuda, y urgente. Pueda que los mensajes de Jesús sobre la gracia y el perdón habían generado cierta esperanza a un hombre con una gran carga de culpa por sus modos deshonestos. Zaqueo se había vuelto rico, pero descubrió que sus riquezas no le satisfacían. De hecho, era lo contrario. Su modo de vida obsesionado con el dinero le había atrapado y lo hacía sentir culpable.

Sobrepasado por el peso de su autoreproche, quizá Zaqueo se dio cuenta de que necesitaría algo mayor en su vida para liberarse de su esclavitud al dinero. Él necesitaba algo más poderoso que su propia fuerza.

Si tu verdadera situación financiera se colocara en una cartelera para que todos tus conocidos la vieran, ¿qué sentirías, paz o tormento?

Cuando Zaqueo se encontró con Jesús, lo que le hizo en un tiempo sentir orgulloso, ahora le avergonzaba. La Biblia no nos cuenta cómo se desarrollo aquella visita de Jesús en casa de Zaqueo, pero está claro que algo pasó en el corazón de Zaqueo que lo sacudió tremendamente. Su vida dio un cambio extremo, y por fin sometió el ídolo de su vida: su riqueza. Devolvió el cuádruple del dinero que había obtenido, y colmó a los pobres con la mitad de su riqueza. Era libre. Jesús posteriormente dijo “Ha llegado la salvación a esta casa”. Zaqueo se había reconciliado con Dios en lo espiritual y lo económico.

A lo largo de mi vida he visto más reconciliaciones espirituales con Cristo. Es así como lo puedo explicar después de ver las relaciones tan desordenadas, tormentosas y disfuncionales que tienen los seguidores de Cristo con el dinero.

Cuando Cristo te redimió, perdonó las deudas morales y tus ofensas. Obtuviste una reconciliación espiritual con Dios, y este es el cambio interior mas importante en la vida de cualquier cristiano. Pero si todavía no has experimentado una segunda reconciliación (en lo financiero) es probable que te hayas quedado corto.

¿Cómo sucede una reconciliación financiera con Dios? Hechos 16: “31Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”. La palabra en todo esto es Creer. La reconciliación financiera es similar a la espiritual. Debes creer lo siguiente:

Todo lo que tengo viene de Dios.

Santiago 1. “17Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”. Dios te ha dado todo lo que tienes, y te invita a administrar tus talentos, dones, educación, pertenencias y oportunidades para Sus propósitos en el mundo.

Vivo feliz con la provisión de Dios para mi vida.

El hombre siempre quiere más, mejores circunstancias, más abundancia, una vida más fácil, un mejor trabajo, una mejor casa, un mejor carro, hijos más inteligentes y un innumerable etcétera. Tener mas no aumenta nuestra felicidad. Siete de los diez primeros países más felices del mundo se encuentran en Latinoamérica, que por lo general ocupan puestos bajos en las cifras económicas. Filipenses 4. “11No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. La deuda viene de querer más que la provisión actual de Dios para tu vida y rebuscarte por otros medios para conseguirlo. Se puede confiar realmente en que Dios provee. Él solo pide que confíes en Él viviendo bajo Su provisión.

Honro a Dios dando el diezmo de todas mis ganancias para Sus propósitos en el mundo.

Yo la verdad no tengo vela en este entierro. Proverbios 3. “9Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; 10Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto”. Veamos también Malaquías 3. “10Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. Cumplir con el diezmo requiere de fe, que con un 10% menos la provisión de Dios será perfecta a nuestra vida. En el tiempo de la alabanza cantamos con lágrimas en nuestros ojos “Yo me rindo a Él”, pero cuando llega el momento, no rendimos nada, ni siquiera el diez por ciento. Es algo así como: “Dios me rindo a Tí, pero está lejos de mi dinero, que ese es mío”. Nos sometemos a Dios, pero con el dinero no te metas por favor. El que no diezma se está robando a sí mismo una de las cosas más maravillosas del cristianismo, que es la parte sobrenatural.

Aparto una porción de mis ingresos en un lugar aparte para emergencias, oportunidades de ofrenda y mis últimos años.

Proverbios 6. “6Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; 7La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor, 8Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento”.

Vivo a diario atento al cielo, dispuesto a responder cualquier susurro de Dios con respecto a mis recursos.

Cuando estás reconciliado espiritual y económicamente con Dios, tienes un asiento en primera fila para ver a Dios usando tus recursos. Y quiere que experimentes el privilegio de ver cómo tus recursos ayudan a otras personas. Fabuloso.

Amigo, nunca serás capaz de simplificar tu vida hasta que domines tus finanzas fuera de control. Nuestro Dios es experto en nuevos comienzos, segundas oportunidades, de nuevos días. Cuando le das el control de tu mundo financiero, estás tomando una decisión de gran importancia que puede cambiar destinos. Muy probablemente cambiará la vida de tu familia en las generaciones venideras. Para la locura financiera hoy. Pídele de todo corazón a Dios que te ayude a enderezar lo financiero. Es lo mejor estar reconciliado con Dios tanto en lo espiritual como en lo económico.

2020 Octubre 25. Domingo 7am, un sermón de Josué M Guzmán. Predicado en Misión Buenas Nuevas.

¿Cómo sería mi agenda si Dios estuviese al mando de ella?


Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”.

Efesios 5:15-16.

No importa en que país esté, la gente tiene una queja generalizada: “Tengo muchas cosas en la agenda”, al clásico “no tengo tiempo” o él “estoy demasiado ocupado”. Decimos esas frases tan seguido que ya ni lo razonamos cuando las decimos.
Se ha vuelto una manera de alardear decir “estoy con la agenda topada”, como que nos hace ver más importantes. Si queremos seguir con el proceso de simplificar nuestra vida, tener la agenda “llena” no ayudará en nada. Cuando estamos demasiado ocupados no le prestamos atención a quién nos estamos convirtiendo, las relación con la familia y amigos, y sobretodo la conexión con Dios.

Cuando la gente describe sus vidas sobreocupadas, lo dicen como si esto ha pasado de manera involuntaria, y le echan la culpa al jefe, a la familia, a los amigos o a las circunstancias. Le tengo noticias muy frescas al respecto: Usted es el jefe de su agenda. Es su responsabilidad tener el mando de su calendario y debe hacerlo para simplificar la vida.
Muchos tratamos y tratamos de aprovechar mejor el tiempo, pero a pesar de nuestros valerosos esfuerzos para controlar el desorden, se ven pocos cambios en las vidas. Una vida simplificada comienza con horas bien invertidas cada día, dejando espacio tanto para actividades de fuera como para prioridades internas de tu vida.

Los seguidores de Cristo deberíamos pensar de una manera totalmente diferente en el tiempo. Veamos nuevamente lo que Pablo dice a los Efesios: 5. «15Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”. Como joven podría preguntarse ¿Por qué es tan importante aprovechar al máximo cada momento? Hasta este momento hemos sido el jefe de nuestro tiempo, vamos a la escuela, vamos a trabajar, nos quedamos de ver con los amigos, salimos a hacer algún pasatiempo, vemos las películas que se nos antoja, y dormimos las horas que queremos dormir, en resumen, hacemos lo que queremos, cuando queremos. ¿Cómo sería su agenda si Dios estuviese al mando de ella? ¿Cómo quiere Dios que pase el tiempo hoy?
Mucha gente que lleva vidas estupendas mantiene agendas muy peculiares. Encontramos personas que trabajaban en la cama en la madrugada, personas que toman siestas de dos horas cuando se sienten cansados para no desperdiciar ocho horas seguidas durmiendo en la noche. Y así podemos ver que grandes personalidades utilizaban agendas extrañas para maximizar sus horas de vigilia. Estas personas llegaron a comprender que no todos somos iguales y que mi ritmo no tiene por qué irle bien a nadie más que a mí.

En mi caso, tengo bien comprobado que mis horas más productivas son en la mañana, cuando me he dormido temprano, estoy descansado y tengo la mente super fresca. Para estar al día con los susurros de Dios, leer Su Palabra, debo proteger esas horas matutinas y someterlas a Dios. A las 4 am, no hay notificaciones, no hay llamadas, la mayoría están dormidos y hasta los pajaritos están callados. El pensamiento en esa hora y media es intenso: ¿Qué patrón de pecado está iluminando Dios en mí que exija confesión y cambio? ¿Qué relaciones necesito reparar? ¿En qué áreas debo crecer? ¿Qué oportunidades quiere Dios que diga que si? ¿De qué me está diciendo que pase? Realmente me funciona la soledad de 4 a 5:30am.

Si no tiene una agenda diaria, difícilmente está aprovechando el tiempo. Cuando se siente y reescriba su agenda, estará tomando decisiones con mayores implicaciones de las que puede imaginar. La agenda poco a poco debe tratar menos de lo que quiero hacer y más de en quien quiero convertirme. ¿En qué medida involucro a Dios, la oración y la sabiduría del Espíritu Santo cuando planifico mi agenda? Reescribir la agenda personal conlleva implicaciones para su futuro que probablemente no pueda imaginar todavía.

La simplicidad no se puede conseguir sin tener claro el objetivo global de su vida. Para crear una agenda que refleje sus objetivos más importantes en la vida, debe comenzar con una pregunta ¿En quién quiero convertirme en la próxima etapa de mi vida? Luego de responder esa pregunta clave, los calendarios y las agendas se convierten en geniales herramientas que nos ayudan a conseguir nuestros objetivos vitales.
Así es como puede conseguir cualquier cambio en su vida, escribiéndolo en la agenda. ¿Quiere dejar un vicio? ¿Quiere terminar un estudio? ¿Quiere estudiar la Biblia? ¿Quiere aprender alguna actividad? ¿Quiere trabajar en otra área? Ese es el poder de una simple palabra escrita en una agenda y puesta en práctica. El compromiso por escrito es muy importante, las cosas que importan las anotamos en un calendario o agenda. ¿Por qué no permitimos que Dios susurre nuestra agenda?

No conozco su historia de vida, no sé qué partes de ella necesitan otra oportunidad o una reconstrucción, pero seguro que las hay. Dejemos ser consumidos mes tras mes por los mismos devoradores de tiempo que nos dejan cansados y exhaustos.
En nuestra agenda deben existir actividades como la asistencia a la iglesia semanalmente. Hay familias que arrojan una moneda al aire para ver si toca playa o iglesia el próximo domingo. Lucas 4. “16Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer”. Recuerda la pregunta: ¿En quién quiere convertirse? La iglesia debe estar en su calendario si quiere ser un seguidor de Cristo.
La agenda también debe tener tiempo para sentarse con Dios. Puede planificar tiempos de diez, quince minutos durante el día. Para permanecer conectados a Dios se debe asignar un tiempo intencional con Él cada día.

Use su calendario para proteger el tiempo y el espacio necesarios para su pareja y su familia. ¿Qué tal suena, “martes por la noche cena con la familia sin televisión y sin celulares?”. Hoy las familias ya no se hablan, y hay una sencilla razón, no está en sus agendas el compartir tiempo entre ellos.
Mateo 5. “37Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede”. Aquí Jesús nos dice en otras palabras: “Mantén tu palabra”. Debemos entender en la vida que la puntualidad está muy cerca de la divinidad. Comiencen sus reuniones a la hora, respeten los horarios en sus empresas. Si el almuerzo es una hora, una hora debe durar. Que su sí sea sí y que su no, sea no en cada área de su vida.
El poder de añadir unas palabras a un calendario y cumplirlas cambia en quién nos convertimos. Planifique hasta sus vacaciones y el ejercicio a la semana.

Solo recuerde algo antes de rellenar su agenda, y se encuentra en Mateo 6. “33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Un modo de empezar a buscar el reino de Dios primero es reescribiendo su agenda y llenándola del modo en que Dios lo haría si Él estuviera al cargo de su tiempo y su calendario.