¿A quién o qué adoramos?


Buscando en el diccionario el significado de la palabra “adorar”, encontré lo siguiente: ”Reverenciar o rendir culto a un ser que se considera de naturaleza divina”. Creo que no tenemos problemas con esa definición. Sin embargo, al ver dos de los seis significados que arroja la Real Academia Española, adorar también puede significar: Amar con extremo, o Gustar de algo extremadamente.

¿Por qué traigo a colación todo esto? Sencillo, al tener al descubierto el significado de la palabra adorar ¿puedo hacerte una pregunta? el silencio otorga, procederé a formular la interrogante: ¿De verdad adoras a Dios?

Es una pregunta muy fuerte y profunda para responder sin hacer un esfuerzo en evaluar. Los padres podrán decir rápidamente: “claro, amo con extremo a mis hijos”. Otros podrán decir: “por supuesto, me gusta extremadamente lo que hago en la vida”. ¿Podemos decir “Amo a Dios con extremo”?

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La clave para minimizar el daño


“Errar es de humanos” dicen por muchos lados. Es una frase muy común y acarrea una gran verdad la cual es que todos nos podemos, y nos debemos, equivocar. Solo errando es como finalmente damos en el blanco y aprendemos. Las cosas rara vez salen bien a la primera.
Está claro que todos nos equivocamos y es maravillosamente una verdad que nadie puede refutar en este mundo lleno de tanta relatividad. Sin embargo, a pesar que todos “metemos la pata”, no todos lo aceptamos, y ese detalle hace una gran diferencia.
Debemos entender que los errores son necesarios para progresar, y es inevitable equivocarse cuando recorremos el camino a nuestras metas.

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Lo de menos… el Coronavirus


Quiero comenzar esta entrada con un cita de Alvin Toffler: «Los analfabetas del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, si no aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender».

Nadie puede decir que no hemos tenido advertencias que nos gritaban que algo estaba por ocurrir: Extinción de especies vegetales y animales, derretimiento de los polos, hambrunas, sequías, terremotos, huracanes, olas gigantescas, inundaciones, seres humanos desplazados de sus hogares, cambio climático, incendios de grandes proporciones, destrucción de la capa de ozono, y la lista puede alargarse un poco más.

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