¿Cómo sería mi agenda si Dios estuviese al mando de ella?


Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”.

Efesios 5:15-16.

No importa en que país esté, la gente tiene una queja generalizada: “Tengo muchas cosas en la agenda”, al clásico “no tengo tiempo” o él “estoy demasiado ocupado”. Decimos esas frases tan seguido que ya ni lo razonamos cuando las decimos.
Se ha vuelto una manera de alardear decir “estoy con la agenda topada”, como que nos hace ver más importantes. Si queremos seguir con el proceso de simplificar nuestra vida, tener la agenda “llena” no ayudará en nada. Cuando estamos demasiado ocupados no le prestamos atención a quién nos estamos convirtiendo, las relación con la familia y amigos, y sobretodo la conexión con Dios.

Cuando la gente describe sus vidas sobreocupadas, lo dicen como si esto ha pasado de manera involuntaria, y le echan la culpa al jefe, a la familia, a los amigos o a las circunstancias. Le tengo noticias muy frescas al respecto: Usted es el jefe de su agenda. Es su responsabilidad tener el mando de su calendario y debe hacerlo para simplificar la vida.
Muchos tratamos y tratamos de aprovechar mejor el tiempo, pero a pesar de nuestros valerosos esfuerzos para controlar el desorden, se ven pocos cambios en las vidas. Una vida simplificada comienza con horas bien invertidas cada día, dejando espacio tanto para actividades de fuera como para prioridades internas de tu vida.

Los seguidores de Cristo deberíamos pensar de una manera totalmente diferente en el tiempo. Veamos nuevamente lo que Pablo dice a los Efesios: 5. «15Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”. Como joven podría preguntarse ¿Por qué es tan importante aprovechar al máximo cada momento? Hasta este momento hemos sido el jefe de nuestro tiempo, vamos a la escuela, vamos a trabajar, nos quedamos de ver con los amigos, salimos a hacer algún pasatiempo, vemos las películas que se nos antoja, y dormimos las horas que queremos dormir, en resumen, hacemos lo que queremos, cuando queremos. ¿Cómo sería su agenda si Dios estuviese al mando de ella? ¿Cómo quiere Dios que pase el tiempo hoy?
Mucha gente que lleva vidas estupendas mantiene agendas muy peculiares. Encontramos personas que trabajaban en la cama en la madrugada, personas que toman siestas de dos horas cuando se sienten cansados para no desperdiciar ocho horas seguidas durmiendo en la noche. Y así podemos ver que grandes personalidades utilizaban agendas extrañas para maximizar sus horas de vigilia. Estas personas llegaron a comprender que no todos somos iguales y que mi ritmo no tiene por qué irle bien a nadie más que a mí.

En mi caso, tengo bien comprobado que mis horas más productivas son en la mañana, cuando me he dormido temprano, estoy descansado y tengo la mente super fresca. Para estar al día con los susurros de Dios, leer Su Palabra, debo proteger esas horas matutinas y someterlas a Dios. A las 4 am, no hay notificaciones, no hay llamadas, la mayoría están dormidos y hasta los pajaritos están callados. El pensamiento en esa hora y media es intenso: ¿Qué patrón de pecado está iluminando Dios en mí que exija confesión y cambio? ¿Qué relaciones necesito reparar? ¿En qué áreas debo crecer? ¿Qué oportunidades quiere Dios que diga que si? ¿De qué me está diciendo que pase? Realmente me funciona la soledad de 4 a 5:30am.

Si no tiene una agenda diaria, difícilmente está aprovechando el tiempo. Cuando se siente y reescriba su agenda, estará tomando decisiones con mayores implicaciones de las que puede imaginar. La agenda poco a poco debe tratar menos de lo que quiero hacer y más de en quien quiero convertirme. ¿En qué medida involucro a Dios, la oración y la sabiduría del Espíritu Santo cuando planifico mi agenda? Reescribir la agenda personal conlleva implicaciones para su futuro que probablemente no pueda imaginar todavía.

La simplicidad no se puede conseguir sin tener claro el objetivo global de su vida. Para crear una agenda que refleje sus objetivos más importantes en la vida, debe comenzar con una pregunta ¿En quién quiero convertirme en la próxima etapa de mi vida? Luego de responder esa pregunta clave, los calendarios y las agendas se convierten en geniales herramientas que nos ayudan a conseguir nuestros objetivos vitales.
Así es como puede conseguir cualquier cambio en su vida, escribiéndolo en la agenda. ¿Quiere dejar un vicio? ¿Quiere terminar un estudio? ¿Quiere estudiar la Biblia? ¿Quiere aprender alguna actividad? ¿Quiere trabajar en otra área? Ese es el poder de una simple palabra escrita en una agenda y puesta en práctica. El compromiso por escrito es muy importante, las cosas que importan las anotamos en un calendario o agenda. ¿Por qué no permitimos que Dios susurre nuestra agenda?

No conozco su historia de vida, no sé qué partes de ella necesitan otra oportunidad o una reconstrucción, pero seguro que las hay. Dejemos ser consumidos mes tras mes por los mismos devoradores de tiempo que nos dejan cansados y exhaustos.
En nuestra agenda deben existir actividades como la asistencia a la iglesia semanalmente. Hay familias que arrojan una moneda al aire para ver si toca playa o iglesia el próximo domingo. Lucas 4. “16Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer”. Recuerda la pregunta: ¿En quién quiere convertirse? La iglesia debe estar en su calendario si quiere ser un seguidor de Cristo.
La agenda también debe tener tiempo para sentarse con Dios. Puede planificar tiempos de diez, quince minutos durante el día. Para permanecer conectados a Dios se debe asignar un tiempo intencional con Él cada día.

Use su calendario para proteger el tiempo y el espacio necesarios para su pareja y su familia. ¿Qué tal suena, “martes por la noche cena con la familia sin televisión y sin celulares?”. Hoy las familias ya no se hablan, y hay una sencilla razón, no está en sus agendas el compartir tiempo entre ellos.
Mateo 5. “37Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede”. Aquí Jesús nos dice en otras palabras: “Mantén tu palabra”. Debemos entender en la vida que la puntualidad está muy cerca de la divinidad. Comiencen sus reuniones a la hora, respeten los horarios en sus empresas. Si el almuerzo es una hora, una hora debe durar. Que su sí sea sí y que su no, sea no en cada área de su vida.
El poder de añadir unas palabras a un calendario y cumplirlas cambia en quién nos convertimos. Planifique hasta sus vacaciones y el ejercicio a la semana.

Solo recuerde algo antes de rellenar su agenda, y se encuentra en Mateo 6. “33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Un modo de empezar a buscar el reino de Dios primero es reescribiendo su agenda y llenándola del modo en que Dios lo haría si Él estuviera al cargo de su tiempo y su calendario.

Repón tus Reservas de Energía


Lucas 10: “40Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude”.

He notado que ya sea hablando con compañeros de trabajo, con vecinos, con familiares, con amigos de infancia, con jóvenes, con ancianos, con gente con muchas posibilidades económicas, gente con pocos recursos económicos, con profesionales, con gente sin estudios, con gente que le va a la derecha, o con gente que le va a la izquierda, con gente que trabaja o que no hace nada, con gente casada, con gente soltera o divorciada, todos utilizan las palabras: exhausto, sobrecargado, agenda llena, ansioso, insatisfecho, aislado.

Es alarmante, hoy hasta los niños están estresados. Como seguidores de Cristo necesitamos encarar esta situación. No es posible que el estrés, el agotamiento y la insatisfacción nos ganen la partida. Sé que esto le suena a usted, porque realmente me pega a mí en el mero corazón.

Creanme, estoy totalmente interesado en entender las preocupaciones que dejan a la gente sintiéndose aislada, sobrecargada y exhausta. Entre más vueltas le doy a estas razones, la palabra que resuena es “simplificar”. ¿Cómo simplificamos nuestras vidas? Sé mucho de estar agobiado, con una agenda a reventar y agotado. Creo que el estar hablando de estos puntos soy mucho más alumno que profesor.

Los que están cerca de mi saben que por naturaleza no me siento inclinado a llevar una vida simple. Soy una persona acostumbrada a resolver problemas constantemente, acostumbrada a interactuar con un sin fin de personas en ambientes adversos, con un manjar de temas en los cuales saborear un gran abanico de problemáticas.

Una vida simplificada no va solo de hacer menos cosas. Es ser quien Dios nos ha llamado a ser, concentrados de todo corazón y con un solo propósito. Es alejarte de las innumerables oportunidades menores y encausarte en la búsqueda de las pocas a las que hemos sido llamados y para las que hemos sido creados. Es un estilo de vida que nos permite, cuando ponemos la cabeza sobre la almohada, estar agradecidos porque nuestro día ha estado debidamente invertido y las responsabilidades de nuestras vidas están en orden.

Si no cambiamos cómo vivimos, nuestro complejo mundo parecerá poco a poco aterradoramente normal. Nos acostumbraremos a vivir a una velocidad excesiva, quitándonos la capacidad de ver la diferencia entre lo importante y lo insustancial. Y justamente esto es lo peligroso de vivir a máxima velocidad: cuando malgastamos nuestra vida única y exclusiva en hacer cosas que realmente no importan, sacrificamos las cosas que importan. Hay un alto costo que pagar cuando nuestra vida pierde el control.

¿Qué pasara si tu vida fuera diferente? ¿Qué ocurriría si tuvieras la certeza de estar viviendo la vida a la que Dios te llamó y estuvieras construyendo un legado para los que amas?

Si anhelas una vida más sencilla anclada en las prioridades más importantes, respira profundo: una vida simplificada requiere algo más que simplemente organizar tu casa o limpiar la habitación. Precisa que ordenes tu alma. Puedes dejar de hacer cosas que no importan y construir tu vida sobre las que sí lo hacen.

Juan 10: 10 “10El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Jesús promete una vida en abundancia, pero nosotros parecemos obstinados en echar a perdernos la vida. No hay atajos para una vida simplificada. Desenredarte de la maraña complicada y desgastante de tu vida actual no es para gente débil y cobarde. Es un trabajo honesto y riguroso, lo que necesita es ACCIÓN.

De todas las personas con las que Jesús interactuó en Su ministerio didáctico de tres años, la Biblia registra solo una persona a la que Él reorientó en el área de la simplicidad: una buena amiga suya, una mujer llamada Marta. El círculo estrecho de Jesús estaban sus discípulos Pedro, Santiago y Juan; pero habían otros tres: María, Marta y Lázaro, unos hermanos que eran fieles respaldos de Su ministerio. Vivían en una pequeña aldea a las afueras de Jerusalén llamada Betania, que todavía existe.

Cuanto más enseñaba, más gente quería cosas de Jesús: más sanaciones, más milagros, más de cualquier cosa que Él pudiera dar. Sus días cada vez estaban más ocupados. De vez en cuando Jesús pedía un descanso donde podía relajarse durante un par de días y recargar las pilas en compañía de Sus amigos más cercanos. Lucas 10: “38Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 39Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. 40Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. 41Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. 42Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”.

Marta estaba ajetreada en la cocina preparando de comer. Está tratando de cumplir con vehemencia el papel de anfitriona hospedadora, atendiendo las necesidades físicas de Jesús y Sus discípulos: entremeses, agua, refrescos. Mientras comienza a ver a María que simplemente está pasando el rato en la otra sala con Jesús, poniéndose al día de los últimos eventos.

Viendo Marta que nada cambia, pega el salto. Pierde los estribos. Está enojada, irritada. Pueda que María no se había dado cuenta o que si había elegido ignorar las señales y miradas que Marta le hacía para que le ayudara. Cansada Marta de estar ella sola haciendo todo, irrumpe en la sala y se dirige a Jesús directamente con una salva de apertura: “Señor, ¿no te importa?”.

¡Qué ironía preguntarle al Señor del universo “¿No te importa?”! Aquel que ha dejado todo para adoptar la carne humana y descender a la Palestina del siglo primero; quien ha dedicado su último tiempo a enseñar, a sanar y servir a los demás hasta quedarse absolutamente exhausto; y quien además muy pronto sufriría el peor castigo que un hombre puede tener, separarse de Dios. Estaba Marta ordenándole a Jesús que le diga a la vaga de su hermana que le ayudase en la cocina. ¿Qué hubiera hecho usted en lugar de Jesús? yo seguramente calcino en ese preciso momento a Marta. Sin embargo Jesús no intensifica el conflicto. No se enciende con Marta. Sólo pronuncia su nombre dos veces, como quien dice: “relájate, respira un poco, cómete un snikers”. Con genuina amabilidad hace una observación: “Afanada y turbada estás con muchas cosas”. Jesús le decía que estaba haciendo de Su visita mucho más complicada de lo que desearía.

Es probable que Jesús pusiera algunas cosas claras, aprovechando el momento para enseñarles a todos los presentes: “Marta, ¿puedo simplificarte algo? Siempre que vengo de visita a tu casa, no es por la comida. Si quisiera un plato de comida riquísimo, organizaría el evento: acabo de alimentar a cinco mil personas hace unos días. ¿Sabes? una vez hice el más sabroso de los vinos para una boda. Puedo hacer comida y bebida en cualquier lugar, y cuando quiera. Cuando te vengo a visitar, es por amistad, por vinculación, para estar con ustedes. Vengo aquí para una cita que dé e intercambie vida, por amistad, por compañerismo. Eso es todo, simple”.

Jesús le dice a Marta algo que hasta el día de hoy necesito que me lo recuerden todos los días: “Sólo una cosa es necesaria”. Marta se estaba perdiendo lo que importaba más; sin embargo su hermana no. María lo tenía. Jesús le dijo: “María ha escogido la mejor parte, y no se la voy a quitar”. No la mandaré a la cocina a hacer montón de cosas que realmente no importan.

Tu corazón y el mío anhelan un antídoto para toda la impulsividad y las ocupaciones de nuestras vidas. La medicina no es dejarlo todo hecho en la cocina (o en la oficina, o en el centro comercial). El antídoto es dejar esas cosas, a veces sin hacer, para sentarse a tener una conversación sin prisas con Jesús. Es fascinante que el evangelio de Lucas yuxtaponga la historia de María y Marta con la parábola del buen samaritano. Lucas 10:25-37. Justo después de enseñar a sus seguidores a ser activos y a ayudar a aquellos en necesidad, Jesús toca una nota diferente en respuesta al activismo de Marta: “En toda tu actividad, no pierdas de vista las relaciones”. Sin prisas, sin apuros. Jesús nos dice, sentémonos y sumerjámonos el uno en el otro.

Realmente necesitamos que Dios quite las escamas de nuestros ojos para mirar el pozo negro de resentimiento, agotamiento e insatisfacción que llena nuestros corazones. Cuando veamos en lo que nos hemos convertido, le pediremos ayuda a Dios de una manera desesperada. Debemos darnos cuenta del precio del agotamiento.

Sé que en el proceso de simplificar nuestra vida defraudaremos a muchas personas cuando ellos nos pidan que hagamos cosas por ellos y nosotros deber decirles que “no”, que “no podemos”.

El agotamiento perjudica a la gente que tenemos alrededor, y daña el alma. Si decides vivir con más reservas de energía en tu vida, sin duda decepcionarás a algunas personas. Pero realmente tienes que luchar por mantener tu vida regenerada. Nadie más puede llenar tu depósito. Te toca a ti proteger tus reservas de energía y tus prioridades.

Cuando estás agotado puede suceder violencia familiar, vicios como el alcoholismo, desorientaciones, enfermedades, desequilibrios económicos y decisiones locas e irresponsables en la vida. El agotamiento puede ser costoso.

El camino hacia la simplicidad no es para débiles, es un proceso que requiere honestidad. ¿Cuán agotado estás? Jesús le dijo a su amiga Marta que su única esperanza era acercar una silla, desconectarse de todos los asuntos y comenzar una conversación con el único que podía restaurar su angustiado corazón, asentar su espíritu y encausarla de nuevo hacia el verdadero norte.

¿Cómo relleno mis reservas de energía?

  1. Primero conectarse con Dios. Debemos estar firmemente agarrados de Dios. Estar bien y en sintonía con Dios, caminando cerca de Él, simplifica mi vida. Escucha sus susurros.
  2. Un segundo regenerador es la familia. La familia no puede ser una carga, debe ser una bendición de Dios. No podemos estar demasiado ocupados para nuestros hijos, nuestras parejas y nuestra querida familia. Las relaciones familiares requieren mucha intencionalidad. Haz las pases con tu familia, habla con tus hijos, se la mamá o el papá que Dios quiere que seas. Sé el hijo que Él quiere que seas.
  3. Otro tercer punto para regenerarte es tener un trabajo satisfactorio. La vida es corta. Si tu trabajo te roba la vida día tras día, nunca serás capaz de mantener lleno tu tanque de energía. Eclesiastés 5: “18He aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte”. Debemos pedir ayuda a Dios a cambiar nuestra actitud frente al trabajo actual o para que nuestro trabajo cambie. Si tu trabajo te consume una y otra vez, quizá no estés en la vocación adecuada. Comienza pidiéndole a Dios que te dirija a una vocación que traiga la provisión que necesitas y que también llene tu balde de energía.
  4. El cuarto regenerador es un área que genera controversia y muchos no lo entienden. Sin embargo es una realidad: Dios quiere que recrees la energía y la vitalidad para que tengas mucha que ofrecer a los demás. Sé que a muchos les chocará ver en Instagram que estoy en el mar, mientras muchos están trabajando en la obra de Dios. Sin embargo debemos comprender que la recreación significa re-crear la energía y la vitalidad para que tengas mucha que ofrecer a los demás. ¿Qué te llena? ¿Leer, cocinar, jardinería, escribir, dibujar, irte a acampar, coleccionar algo, jugar un deporte? Necesitas encontrar algo que re-cree tu energía y tu vitalidad, y debes adoptarlo como una fuente regular de regeneración en tu vida. Mateo 14: “13Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades”.
  5. La actividad reponedora final que llena nuestro balde de energía es el ejercicio. A mí me cuesta, creo que se nota, pero es una de las áreas que estoy consciente que debo mejorar. Si no nos motiva hacer ejercicio por la salud física, hagámoslo como un modo simple y efectivo de incrementar la energía, y con ello la calidad de vida en general. Debemos acostarnos temprano, y levantarnos temprano.

Aprende cómo llenar tu tanque y lo más difícil, mantenerlo lleno. Dios te creó para vivir tu vida con las reservas de energía llenas hasta los topes.

¿Qué hace un cristiano en tiempos de angustia?


Salmos 11. 3Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? 4Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.

Creo que hoy en día podemos hacernos esta pregunta que se hizo David. Cuando los fundamentos son destruidos ¿qué le queda hacer al justo?

En los momentos que las enfermedades se convierten en pandemia, cuando las estadísticas de familias destruidas van en ascenso cada año, cuando la niñez es atropellada y abusada, cuando el mismo hijo puede contagiar de una enfermedad a su propia madre o hermano y estos mueren, ¿qué nos queda por hacer? ¿qué podemos hacer?

¿Qué hizo David? Vemos que no contesta la interrogante con una respuesta, lo hace con una declaración en Salmos “11. 4Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres”. ¿Qué nos quiere decir David con esto? que Dios no se altera por las tormentas y huracanes en nuestra vida, no se altera por las pandemias en el mundo. No se detiene por nuestros problemas. Él está en su santo templo, en su trono celestial, Él mantiene el control sobre todo. Algo parecido a la conclusión del profeta Habacuc en Habacuc “2.20 Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra”.

El mundo se ha derrumbado por un virus, pero Dios no, Él sigue gobernando desde Su Trono en el cielo, y sigue dominando toda la tierra. A Él no lo desanima la caída económica mundial, el colapso de salud ni quién será el nuevo presidente de Estados Unidos.

¿No lo hizo con José? Sus hermanos lo habían vendido. Génesis 37. “26Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? 27Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él. 28Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto”. La esposa de Potifar se encargó de meterlo a la prisión egipcia tal y como dice en Génesis 39. “19Y sucedió que cuando oyó el amo de José las palabras que su mujer le hablaba, diciendo: Así me ha tratado tu siervo, se encendió su furor. 20Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel”. Si hablamos de un mundo derrumbado, el de José es un gran ejemplo. De consentido de Jacob a preso en el extranjero.

¿No entiende el punto todavía?

¿Le parece que le dé otro ejemplo? Consideremos a Moisés, un hombre con muchos talentos, con una preparación valiosa, un líder nato, con una pasión enorme por dirigir, y Dios lo tenía dirigiendo ovejas en el desierto. Moisés pasó de ser príncipe de Egipto a forastero y pastor de ovejas en Madián. Éxodo 3. “1Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios”. Vemos a un hombre acostumbrado a caminar en los pasillos del palacio, rodeado de monumentos, y al mayor lujo y comodidad. Y luego vemos que Dios lo tuvo 40 años apacentando ovejas en la soledad del desierto. Hechos 7. “30Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza. 31Entonces Moisés, mirando, se maravilló de la visión; y acercándose para observar, vino a él la voz del Señor: 32Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Y Moisés, temblando, no se atrevía a mirar”.

¿Todavía no le queda claro el punto? Ya veo. ¿Qué me dice de el profeta Daniel? Si ese muchacho israelita, que era de los jóvenes más brillantes e ilustres en aquella tierra, tal y como dice Daniel 1. “3Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, 4muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos”. De un día para el otro, él y su generación fueron cautivos y expulsados de Jerusalén a un reino extranjero donde reinaba Nabucodonosor. Su tierra totalmente despojada y entregada por Dios a los de Babilonea. Hoy creo que si ya captó el punto. La vida del que cree en Dios NO es fácil, no es un camino de árboles frutales, arroyos cristalinos y rosas.

José preso, Moisés en el desierto como prófugo extranjero y pastor de ovejas. Daniel en cautiverio. Definitivamente eran tiempos oscuros para estos tres personajes, se hubieran reído de las crisis de nuestras vidas.

¿Quién daba cinco centavos por uno de ellos? ¿Quién se iba a imaginar que José el preso en Egipto en poco tiempo sería el primer ministro de la nación más poderosa del mundo en aquel tiempo? Génesis 41. “37El asunto pareció bien a Faraón y a sus siervos, 38y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como este, en quien esté el espíritu de Dios? 39Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. 40Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú”.

¿Quién se hubiera figurado que Moisés estaba en un entreno de cuarenta años en el mismo desierto donde guiaría al pueblo de Israel? Éxodo 3. “10Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel”.

¿Alguien pudo sospechar que ese joven Daniel se convertiría ni más ni menos que en el consejero del rey de imperio más grande en aquel entonces? Daniel 2. “46Entonces el rey Nabucodonosor se postró sobre su rostro y se humilló ante Daniel, y mandó que le ofreciesen presentes e incienso. 47El rey habló a Daniel, y dijo: Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio. 48Entonces el rey engrandeció a Daniel, y le dio muchos honores y grandes dones, y le hizo gobernador de toda la provincia de Babilonia, y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia”.

Hermanos, Dios hace cosas sorprendentes de las situaciones que nosotros los humanos consideramos mas complicadas y difíciles. Lo hizo con estos tres personajes, héroes bíblicos, y sobretodo lo hizo con su mismo Hijo, Jesús.

En este año 2020 que lo consideramos como el año más difícil de toda nuestra vida o uno de los más complicados, podríamos ver lo que los que seguían a Jesús vieron en la cruz. ¿Qué vieron? Vieron cómo a un inocente le quitaron la vida, vieron cómo un hombre bondadoso era asesinado de la manera más vil y violenta. Vieron morir ni mas ni menos que al Hijo del Hombre, al Hijo Unigénito de Dios. Los justos lloraron y los demonios danzaron de felicidad. Aquí los discípulos de Jesucristo se preguntaron: Cuando los fundamentos son destruidos, ¿qué le queda hacer al justo?

Dios contestó con poder. Mateo 27. “51Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 52y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. 54El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente este era Hijo de Dios”. Con ese gran terremoto que hizo sacudir toda la tierra con mucha fuerza y vigor, dijo: “Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono”. Y si no quedó claro la manifestación de poder, podemos ver otro movimiento fuerte de tierra en Mateo 28. “1Pasado el día de reposo, Aquí equivale a sábado. al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. 2Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. 3Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. 4Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. 5Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. 6No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor”.

¿Qué nos toca recordar en este 2020? que Dios todavía está en su santo templo, sentado en su trono en el cielo. Él todavía tiene el control, y lo seguirá teniendo. Lo imposible del hombre, es lo posible de Dios. Lo que hizo en los tiempos de José, Moisés, David y Jesús, lo sigue haciendo.

Solamente nos queda pedir que lo siga haciendo con nosotros, que se siga glorificando en las crisis, que manifieste su poder cuando nadie cree que habrá solución para lo que estamos pasando. Dios sigue haciendo primeros ministros de los presos, de los cautivos, consejeros de confianza de reyes poderosos, y de los lunes los mejores días de la semana.

Es posible que en estos días nos preguntemos ¿Dónde está Dios en toda esta situación mundial? ¿Algo bueno puede salir de todo esto? ¿Algo bueno puede surgir de la muerte de mi ser querido, de mi pérdida de empleo, de mi complicada situación económica? ¿Dios de verdad escucha mi clamor, inclina Su oído a mi oración, a mi súplica?

Le puedo responder con una afirmación: Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Hermano, Dios tiene el control, ¡tenga FE!.

El Evangelio no es Indulgente


Era el año 1791 en Estados Unidos cuando se estableció un impuesto a los licores con el fin de ayudar a pagar una deuda nacional que cada vez era más grande. Era de esperar que los destiladores no se quedarían con los brazos cruzados, y mas temprano que tarde comenzaron a protestar tomándose algunas calles en Pennsylvania. Todos sabemos que esos movimientos crecen como la espuma y rápidamente formaron una especie de rebelión armada que fue conocida como la Rebelión del Whisky. El Presidente George Washington llamó a cerca de trece mil soldados para reprimir completamente dicha rebelión y reafirmar la autoridad de un gobierno en formación. Finalmente los líderes de la rebelión fueron capturados y acusados ni mas ni menos que de traición.

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La Nueva Realidad


Hoy, en tiempos de pandemia, una de las frases más frecuentes que se oyen pronunciar por los medios de comunicación es “Nueva Realidad”, refiriéndose a que muchos factores de nuestro vivir han cambiado inevitablemente.

Tienen cierta razón al decir que algunas cosas han cambiado y otras en breve cambiarán, como es el caso del sistema económico. Estoy convencido que los códigos QR tendrán una revolución nunca antes vista en lo que a pagos se refiere. La manera acostumbrada de realizar transacciones económicas cambiará, y cada vez estamos más cerca de no usar dinero líquido como tal, hoy por fines de prevención de contagio de una enfermedad.

Hemos visto cambios muy grandes en la manera de ganarnos la vida. Ya habíamos escuchado eso de trabajar desde casa, pero hoy para muchos se ha convertido en una nueva realidad nunca antes imaginable. Otros han perdido el empleo o el negocio propio ha quebrado, y tendrán que reinventarse completamente para llevar el sustento diario a sus hogares, buscando nuevas maneras de trabajar o emprender.

Hace unos meses el salir de casa sin el celular era inaudito, hoy sigue siendo casi indispensable, sin embargo, le ha quitado con creces el lugar la mascarilla. Hoy sin mascarilla el panadero no te quiere atender, al banco no puedes ni entrar, ni a ningún otro comercio donde un ser humano está atendiendo al público. Hoy tenemos que acostumbrarnos que la nueva sonrisa está en los ojos, que salir de casa sin la mascarilla es como no salir, que encontrarse con alguien en el camino puede ser cuestión de contagiarse o no, y eso convertirse en vida o muerte.

No cabe duda que la manera de relacionarnos entre nosotros ha cambiado. El abrazo, el beso y el apretón de mano son prácticamente maneras de saludarnos del pasado, que no tienen cabida en esta nueva realidad. El compartir comida con tu propia familia (que no vive bajo el mismo techo) es impensable por el temor de poder contagiarla, ya ni se diga el cenar con tus amigos, o compartir un café después del trabajo.

Los alumnos y profesores también han tenido que manejárselas sin verse físicamente, donde las computadoras, las tablets y los celulares se han convertido en los nuevos salones de clase. También para las empresas ha cambiado la manera de reunirse, las aplicaciones de Zoom, Teams, y otras son lo más cercano a una sala de reuniones.

El ir de compras también ha cambiado, ¿has visitado un supermercado en estos días? ya te das cuenta de qué vienen esos drásticos cambios. Colas, distancia entre personas, alcohol gel, mascarillas, caretas, y una psicosis de no tocar nada y no encontrarte con alguien que esté estornudando.

Y puedo seguir mencionando muchas actividades que han cambiado, y que no nos quepan duda que seguirán cambiando; sin embargo ante todos estos cambios, hay una realidad que no cambia, que sigue inalterada y tan viva como siempre, esa realidad es Dios.

Dios no cambia, Dios es el mismo para siempre, y nuestra relación con Dios siempre debe ser más cercana cada día, esa tendencia no debe cambiar a pesar que muchas cosas a nuestro rededor sean diferentes.

Tú siempre necesitas a Dios, tú siempre necesitas el perdón de Dios, tú siempre necesitas la gracia de Dios, y sobretodo tú siempre necesitas un amigo fiel en quien confiar.

¡Qué bueno es saber que Dios siempre ES! No dejes de leer la Biblia, no dejes de hablar con Dios, no dejes de ayudar a tu prójimo. Esos principios no deben cambiar en esta no tan nueva realidad.

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